El profesor es todo un personaje. De verdad que si os apetece pasar un buen rato y andáis por Ciudad Universitaria un lunes o miércoles de 2 a 4 sin otra cosa que hacer merece la pena que me deis un toque y os vengáis. Su dicción, bizarra; sus movimientos, acelerados, bruscos y caóticos. Sus expresiones, del todo exageradas. Pero es precisamente esto unido a las historietas que nos cuenta lo que nos hace pasar estas horas (de descanso para cualquier persona decente) con algo de lucidez y ganas de seguirle en sus razonamientos. Hoy nos ha contado la siguiente historia....
Sea
Está claro que, puesto que el número de símbolos que empleamos es finito (sea éste 100, 200 ó 1658494984), el proceso de asignación, antes o después, tiene que acabar. Usando nuestro código, tenemos que
Kotick = 38·16·21·9·3·11=3816219311
Este número, trivialmente, está en la parte decimal de nuestro número a, ¿que no? mira, mira...
Asimismo, la frase
Kotick el mejor = 38·16·21·9·3·11·5·12·13·5·10·16·19=3816219311512135101619
Sea cierta o no, indudablemente está "escrita" en nuestro número a
Del mismo modo la Biblia, Los Santos Inocentes, los apuntes de la asignatura leñazo que tienes que estudiarte, la carta de amor que le escribiste a tu novia el otro día, tu primer examen de lengua, la lista de la compra que llevas en el bolsillo, el artículo en el que se explicará cómo curar el cáncer dentro de (espero que poco) algún tiempo...¡todo aquello que pueda expresarse mediante caracteres está escrito en nuestro numerajo!
Fantástico, ¿verdad?
