lunes, 7 de mayo de 2007

Orientaciones prácticas...

Echando una ojeada a los e-titulares de esta mañana me he encontrado la siguiente noticia. En ella se comentan las palabras del Arzobispo de Pamplona que en un comunicado reciente da orientaciones prácticas, como él las llama, para los cristianos de este país. De ellas, si bien asegura que la Iglesia no debe entrar en el debate político, se puede sacar sin duda una lectura en este sentido. Paradójico, pero cierto.

No es mi intención valorar sus opiniones. Me interesa más plantear el siguiente interrogante, ¿de veras nuestros prelados opinan que el aleccionamiento moral y político es prioritario para lograr la salvación de nuestro pueblo?

No dejo de asombrarme cada vez que topo con la palabra de Dios. Creo que es un recurso ilimitado, un legado de amor inagotable, un arsenal potente para almas que en la vorágine del siglo XXI buscan la luz. Y parece que los que deben explotarla no tienen muy claro qué hacer con ella. Pienso en los retos que nos planteamos a día de hoy, y se me ocurren muchos temas de mayor interés que Su Excelencia podría haber tratado.

No sé...a bote pronto, quizás a los cientos de personas que arriesgan su vida en el Estrecho de Gibraltar para ser explotados en la huerta andaluza, a las prostitutas que vienen de países del Este, a los sudamericanos que cada mañana se despiertan para trabajar en obras o carreteras, muchas veces en condiciones infrahumanas les interese saber que Cristo está más con ellos que con nadie en este mundo, que sufre cada penuria a su lado, que desde la cruz les sonríe y vela por ellos aunque crean que están en la más profunda de las soledades.

Sin ponernos tan trágicos, a los trabajadores de Delphi que llegan a su casa sin saber si dentro de pocos meses podrán traer con ellos una barra de pan puede venirles bien saber que Cristo fue pobre, que sus padres también echaban cuentas para llegar a fin de mes y que no están solos. Que su Iglesia está con ellos.

Seguimos subiendo. Quizás al joven sin problemas económicos y lleno de talentos, pero que anda por este mundo sin rumbo, que cree que nadie le entiende, le salve la vida saber que hay un camino que es Cristo en el que puede volcarse, realizarse e invertir toda su energía. Y es más, que ese camino está abierto de par en par, le está esperando y necesita de su participación. Porque sin él no es lo mismo.

A lo mejor las iglesias y los seminarios se están quedando vacíos por algo más que por los tiempos que corren. Excelentísimos pastores, el rebaño sigue siendo el mismo, y sigue necesitado de la Palabra. Trabajen ustedes los corazones de las personas. Ya habrá tiempo para otros debates sin duda importantes, pero no prioritarios.

sábado, 5 de mayo de 2007

Encuentro

Apuró la copa y, calándose el gorro, salió a la calle. Era tarde y la ciudad dormía, sólo le acompañaba el sonido de su respiración. Posiblemente estaba a punto de cometer una de las mayores estupideces de su vida, una de éstas que se merecen una marca roja en el calendario de la memoria. A medida que avanzaba su corazón se revolvía en el pecho. Procuraba reprimir todo lo que se le pasase por la cabeza, no era aquél momento para dejar lugar a sus miedos y dudas. Con paso firme se acercó al portal y, venciendo un último viso de cordura, tocó el timbre.

Ella ya dormía. A través de las ventanas entraba la claridad de las farolas y se adivinaba una noche fría, desapacible. Se sobresaltó al oír el timbre. Temerosa, se calzó las zapatillas, encendió la lámpara de su mesilla y se acercó a la entrada con sigilo, evitando ser oída. Le volvió el color a la tez cuando le reconoció a través de la mirilla. Con un brillo de esperanza en sus ojos abrió la puerta mientras inconscientemente se mordía el labio.

Y un segundo después, sin haber articulado palabra decidieron que ya se lo habían dicho todo y, con las estrellas como testigos, sellaron su amor con un profundo y tierno beso.
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Acabo de hablar con mi hermano que, tras una semana entera jugando en Asturias el Campeonato de España juvenil, acaba de caer con su equipo en semifinales. No creo que si hubiese ganado el torneo me hubiese sentido más orgulloso. Un beso muy fuerte para él.

viernes, 27 de abril de 2007

El último beso

Acabo de volver a verla. La descubrí una noche a finales de diciembre de 2005 (¿por qué hay momentos que, simplemente, se te quedan grabados?), ya sabes, una de éstas que echan los jueves en La 2. Se llama El último beso, es italiana. Poco después de verla me hice con ella y desde entonces la he vuelto a ver tres o cuatro veces. Es una reflexión muy interesante sobre el amor en casi todas sus etapas. Los protagonistas son un grupo de amigos entrando en sus treinta y la película versa sobre la forma (tan distinta) que tienen de entender las relaciones, el compromiso...no me esforzaré en describirla porque no sabría hacerlo bien. Lo que puedo decirte es que de vez en cuando me va bien volver a echarle un ojo. Me gusta. Si no la has visto...consíguela o pídemela.
Estos días hace un año que visitaba a un compi en Roma. Andando por las callejuelas alrededor de la estación de Termini nos llevó a una tienda de posters de pelis. Estando en Italia, no pude resistirme y compré el de ésta. Está colgado en mi habitación para recordarme mi cita con ella un par de veces al año...hasta la próxima navegantes, gracias por seguir abordo.

domingo, 22 de abril de 2007

San Jorge '07

Acabamos de llegar. Apenas hace un momento salía de la reparadora ducha de agua fresca que me devuelve al mundo real. Ya limpio y todavía con el pelo mojado cuelgo la pañoleta y me doy cuenta de que vuelvo a morirme de ganas de colgármela al cuello.

Este fin de semana he estado en Alcázar de San Juan (en el corazón de La Mancha, como su alcalde nos dijo) celebrando una acampada con motivo de la fiesta de nuestro patrón, San Jorge. Muchísimas personas de toda Castilla La Mancha nos hemos reunido allí estos dos días. De los chicos con los que estoy (de 8 a 10 años), unos 150 creo recordar. Muchas caras nuevas, muchas formas distintas de hacer las cosas pero un mismo mensaje, una misma promesa, un mismo modo de entender el mundo.

El sábado, tras llegar y hacer el acto político de turno acampamos en un precioso parque del centro del pueblo (mi primera vez sobre césped), comimos y nos tiramos toda la tarde jugando. Luego por la noche una velada en la que nuestros niños pudieron hacer una fantástica actuación y a dormir. Esta mañana lavarnos, recoger, desayunar, unos partidillos de fútbol y la misa, la comida y un emotivo Adiós cantado en tres círculos concéntricos. Se me caían las lágrimas.

Y nuestros lobatos...impresionantes. Se han portado como campeones y nos han vuelto a recargar esas pilas que sólo ellos saben. Estoy deseando volver a verles el sábado. Hasta la próxima, buena caza y largas lunas.


Oí de una boca que admiro que un jefe scout que haya cumplido debe volver a casa roto y con ganas de cama, y que si no no habría hecho todo lo que debía. No sé si yo habré dado el máximo, pero ganas de cama...

martes, 17 de abril de 2007

Epílogo


Meses después, una comisión investigadora creada por la NASA determinaría que, durante una prueba de control totalmente rutinaria al tanque de oxígeno número 2 de la nave, unos cables de su interior quedaron pelados por haberse visto expuestos a una temperatura de 500 ºC cuando apenas estaban preparados para soportar 22 y, al accionar Swigert el ventilador del tanque una chispa lo hizo explotar, acabando con toda su capacidad operativa y la de la nave por ende. No ahondemos más.
Fin del relato. Para otra ocasión quizás os cuente alguna de las (bastantes) cosas que han quedado en el tintero, pero creo que hemos celebrado bien el aniversario de la misión. Lo dejaremos pues para ocasión más venturosa. Muchas gracias por vuestra atención, de veras. Supongo que pronto volveré con posts más normales y este blog dejará de ser monográfico. Sin embargo, siempre tendremos una ventanita a la derecha que nos recuerde estos fantásticos días de Abril de 1970 y...de 2007 por supuesto. Hasta la próxima, seguimos Navegando...

lunes, 16 de abril de 2007

17 Abril 1970

Zozobrante, la nave se dirige hacia la infernal reentrada. Como viene siendo la tónica, hay varios asuntos que mantienen ocupados a los ingenieros de tierra. Por un lado, están probando un procedimiento de reencendido para el Odyssey para devolverle el control durante la reentrada. Esta tarea de nuevo supone un reto de máxima dificultad, pues debe hacerse empleando cantidades minúsculas de energía, lo que implica prescindir de lo que no sea estrictamente esencial, y tras una temporada a temperaturas muy bajo cero todos los sistemas requerirían un buen calentón, lo que en términos energéticos supone un coste inasumible. Tendrán que tener fe y esperar que las baterías de reentrada, que tras la explosión fueron devoradas en parte por una nave desesperada den para abrir los paracaídas y asegurar un suave amerizaje.

Por otro lado, el alcance de los daños que la nave dufrió cuatro días atrás sigue siendo una incógnita. Los astronautas esperan al momento en el que suelten el módulo de servicio para comprobarlos y tomar fotos. Una vez completado el encendido del CM Swigert se dispone a accionar los dispositivos que separan ambos módulos. A la señal de Lovell, que desde el LEM y cámara en mano se prepara, acciona el conmutador y un sonido seco confirma que la separación se ha realizado. Unos segundos después, se ve al enorme cilindro dando vueltas sobre sí mismo. Plateado, brilla al Sol y se despide de la nave. De pronto, se revela la verdad. Todo un panel arrancado de cuajo por culpa de lo que ya seguro fue una explosión desde dentro del mismo. Los cables al aire y las tripas al descubierto. Menuda catástrofe. Sólo queda esperar que el escudo térmico no se haya rajado de arriba a abajo por culpa de tan violenta deflagración.

Vista del módulo de servicio. Obsérvense los daños a la derecha de la imagen

Fatigados, febriles y ya sin ganas de otra cosa más que de encomendarse a la Providencia, los atronautas se atan a sus asientos del Odyssey y sellan la escotilla del LEM. Obediente, el salvavidas hasta entonces se separa de ellos. Desde las ventanas del módulo de mando se le ve alejarse con igual grandiosidad que el módulo de servicio minutos atrás. Hasta siempre Aquarius, y muchas gracias.

El Aquarius se aleja de la nave

La nave se enfrenta al refrito de la reentrada vapuleada por las sucesivas capas de aire que cruza a lo largo de medio mundo para decelerar de 11.000 pies/s a apenas 20 km/h. El hielo que cubre el panel de control del módulo de mando sucumbe ante los 2000 ºC que soporta la capa exterior de la nave. Por sus ventanillas, sólo se ve fuego. Las comunicaciones con Houston se interrumpen por culpa de la capa de iones que cubre a la nave y que lo hacen imposible. En teoría, esta desconexión no debería llegar a tres minutos. Si se sobrepasaban los cuatro, significaría que la maltrecha nave no lo habría conseguido.

No cuatro, sino cuatro minutos y medio después, Lovell saludó de nuevo a la sala de control. Los paracaídas, abiertos, dirigen a la nave hacia un suave amerizaje. Gritos de júbilo en Houston. Puros que no pudieron encenderse por el alunizaje. La nave está a salvo.

El Odyssey ameriza suavemente sobre el Océano Pacífico


La sala de control de Houston celebra la vuelta de los astronautas


Los astronautas saludan al apearse del helicóptero en la cubierta del portaaviones USS Iwo Jima

Ex luna scientia

sábado, 14 de abril de 2007

14-16 Abril 1970


La Luna comienza a succionar a la nave, y cada vez se dibuja su silueta más cercana en las ventanas del Aquarius (a estas alturas de la historia, no recuerdo haberos dicho que ése es el nombre que le puso la tripulación a su módulo lunar). Los tres astronautas en su interior aún no pueden creerse lo que están viviendo. Por supuesto el alunizaje quedó descartado horas atrás y ahora en tierra se dedican a improvisar un nuevo plan de vuelo para su pequeña que, maltrecha, prosigue su camino.

Hay varios asuntos que requieren atención urgente: el Apollo XIII seguía en aquellos momentos una trayectoria de no-retorno libre que, de seguir así, llevaría a la nave a chocar contra la superficie de la Luna. Esto estaba así pensado a propósito para que a la hora de realizar el encendido LOI (¿recordáis?) se ahorrase algo de combustible. Puesto que este encendido ya nunca tendría lugar había que volver a la trayectoria que, como si de una piedra y una honda se tratara, empujase a la nave de vuelta a nuestro planeta. El principal problema es que, con el módulo de servicio seriamente dañado, el propulsor principal de la nave, el SPS, no podía ser utilizado. Había que recurrir al pequeño motor de descenso del LEM, originalmente diseñado para llevar a la nave a un suave alunizaje, para propulsar al coloso, lo que en principio quedaba mucho más allá de sus competencias.



Foto de la Luna desde el Apollo XIII.


Por otro lado, como dijimos, el LEM no está preparado para el régimen de consumo al que se le iba a someter, por lo que en cuanto se pudiese habría que desconectar básicamente todo, como hicieron antes arriba en el Odyssey incluyendo la calefacción, la computadora, los giroscopios...en fin, que el Apollo XIII sólo podría comprobar muy de vez en cuando que todo va bien, puesto que el control continuo de la nave, que como comprenderéis viene a ser esencial, suponía un consumo imposible de asumir. Navegar a ciegas por el espacio pasando un frío de narices controlando la nave desde el LEM (lo que Lovell diría que es como volar con un elefante a la espalda) y sin estar seguros de que fuese a valer para algo. Mala situación.

Tras realizar el encendido, la nave llega a la Luna. La trayectoria del Apollo XIII en la cara oculta es la más alta que se haya alcanzado jamás. Esto es, que los tres hombres que nos ocupan son los que más lejos de la Tierra han estado en toda la historia de la Humanidad. Durante la desconexión (la Luna de por medio impide las comunicaciones con tierra), los astronautas tienen tiempo para descansar y pensar en lo que hubiese sido poder ir ahí abajo. Tras salir de la cara oculta, nuevos retos.

Un nuevo encendido de la fase de descenso del Aquarius es necesaria. Con ella, la nave acelerará su marcha y llegará antes a la Tierra. Tras este encendido, Houston acuerda con la tripulación efectuar el recorte draconiano en el consumo de energía. Las baterías del LEM no pueden permitirse mucho más.

Sin embargo, los problemas estaban lejos de abandonar a la nave. Esta vez la tripulación se encontró con un imprevisto en forma de dióxido de carbono. Tanto el LEM como el módulo de mando depuran el aire que exalan los astronautas mediante unos cartuchos de hidróxido de litio que devuelven a la cabina aire respirable. Los cartuchos del Aquarius, a marchas forzadas, estaban comenzando a saturarse, y no podían sustituirse por los del módulo de mando porque...unos eran redondos y los otros cuadrados. Inconvenientes de la subcontratación. Así que los ingenieros de Houston tuvieron que idear un método para, con los materiales con que cuentan los astronautas ahí arriba, encajar una pieza cuadrada en un hueco redondo. De película, ¿verdad?



Foto del artilugio para acoplar los cartuchos del módulo de mando al LEM. Lo sujeta el piloto del módulo de mando Jack Swigert y una mano desconocida.

Al día siguiente, los responsables del guiado se dan cuenta de una nueva cuestión. La nave sigue navegando con rumbo equivocado. El ángulo de ataque que llevaban en ese momento haría rebotar a la nave y la escupiría fuera de la Tierra. Y es que un factor de peso no se había considerado hasta entonces. En teoría, Lovell y Haise debían haber alunizado y haber vuelto de la superficie con una cantidad considerable de rocas y polvo. Unos kilos que alteran los cálculos de trayectoria lo suficiente como para acabar en desastre. Un nuevo encendido del casi exhausto motor de la fase de descenso era necesario. Esta vez, sin embargo, había una dificultad añadida, y es que el encendido había de ser manual. Encender la computadora era un gasto del que no estaba previsto y no era posible en la situación actual.

Posiblemente el encendido más complicado que se haya llevado a cabo en la historia de la exploración espacial. A ciegas y pretendiendo una precisión considerable. Sin embargo, un entrenamiento excepcional dio sus frutos y la nave salió airosa de estos retos.

El Apollo XIII, en este momento, está en condiciones de asegurar que llegará a la reentrada. Ahora bien, quedan por resolver muchos escollos. ¿Cuánto afectó la explosión a la nave y, en particular, al escudo térmico?¿Será posible volver a encender el Odyssey tras varios días a varios grados bajo cero con la energía justita?¿Les llegarán las fuerzas a los astronautas, que llevan varios días a la misma temperatura que la nave, con apenas agua en estado líquido? En la próxima veremos.

Ex luna scientia

Mientras, todo el mundo se vuelca con los astronautas y se interesa por su suerte. Pongamos por ejemplo las plegarias del Santo Padre Pablo VI por su vuelta sanos y salvos.